Dicen: que para que la herida deje de sangrar, debemos dejar de tocarla... yo digo: que las heridas mas profundas, hay que tocarlas de vez en cuando para que vuelvan a sangrar y saber hasta donde podemos aguantar aprender que no se debe volver a esa llaga que seguro ya está hedionda. no todas las heridas que "cierran" pronto se han curado por dentro, por eso mejor que sangren y sanarlas poco a poco.
Sonicha (d.r.a.)
Estar acompañado de tantas personas...
y sentirte tan solo.
mirar sin ver,
oir sin escuchar,
reir con una mueca.
hacer una y mil labores,
sin saber que haces.
huir a las conversaciones
porque ese sentimiento de dolor,
de angustia no te deja pensar con
claridad.
saber que ese "alguien" te hace
tanta falta, le extrañas imensamente,
y no podrán estar juntos.
Pero igualmente tienes la plena seguridad
que nada podrá ser como antes de
conocerle.
Recostar tu cabeza en la almohada
y tratar de olvidar , olvidar...
sin lograrlo.
su ausencia, duele.
Sonicha( d.r.a.)
si aquellos seres que lastiman a quien confía en ellos se dieran cuenta, cuánto duele! Si tan solo se pusieran del lado de la persona traicionada y sintieran como han dañado esa persona. es desgarrador no poder describir la cicatriz tan pronta a sangrar en cualquier momento, el vacío tan enorme que forman en su alma. la profundidad de impotencia ante enfrentar el mundo con las manos atrapando viento como esperanza. saber que no se puede derramar lágrimas porque siempre quedan aprisionadas en el desconsuelo. que los sueños y planes forjados, se derrumbaron como naipes! y que no queda nada por qué luchar. ni las palabras mas tristes y dolidas, pueden describir lo que se siente al sufrir una traición así de quien se ama tanto. y que hay que sonreír para que nadie note cómo se siente, ya que ni la soledad puede ser su compañera
Aquel chico que la hacía sentir muy especial, pero que a la vez era muy escurridizo, resbaloso como un pez y demasiado mal geniado.
Iría a verlo a su apartamento, tal vez no follaría con él, ya que hacía muchos días no lo hacían y no ha estado de ánimo para ello.
Se subió a su moto rumbo a la calle que la llevaría a su apartamento.
Al llegar, le abrió el chico con cara de sorpresa, ella sonrió!
Pasa, pasa – dice el chico. Que sorpresa me has dado, tengo cosas que hacer, pero bienvenida!
Se acercó a él y le dio un leve beso corto en los labios. Saboreándolos de paso.
Se sentó en el diván, él frente a ella…llevaba bóxer pues recién se duchaba y sin camisa.
Ella un pantalón corto y blusa sin sostén, los odiaba.
Lo miraba a los ojos y bajaba la mirada hacia su bóxer, pasando por su pecho, su barriga, su pelvis….le gustaba la vista.
¿Gustas tomar algo? Le preguntó a ella.
Un vaso con agua bien frío, por favor.- le contestó.
Fue a por el, ella seguía sus movimientos, esas nalgas duritas, esos muslos atléticos…sentía ponerse caliente.
Le pasó el vaso con agua bien frío y se sentó de nuevo frente a ella.
Espero no te moleste verme en ropa íntima, ya nos conocemos así – le dijo a ella
Para nada, es más cómodo estar así, si deseas me pongo cómoda – le contestó
Ponte como desees, estás en tu casa – le dijo él.
Ella solo se deshizo de su pantalón y quedó en unas pequeñas bragas negras, al alzar su pié para sacarlo, él vio que su braga tenía una abertura en la parte media donde queda la vagina. Se puso incómodo, pues no quería mirarla ya como mujer.
Dobló su pantalón, poniéndolo a un lado. Lo miraba de reojo notando su incomodidad. Sonreía a sus adentros.
Y dime: ¿Qué hay de tu vida? – ella preguntó
- Pues poco o nada en realidad, trabajando y de vez en cuando con amigos por allí.
- ¿y tú?.
Nada, en casa, trabajo y estudio. – contestó ella
Hablaban de todo un poco, ella saboreaba su agua, lamiendo las gotas. Lo miraba de reojo.
¿Tienes novio?.
No, amigos como siempre. Poco salgo de casa. – dijo ella
Le pidió otro vaso de agua con hielo, al pararse él a traerlo le notó su erección.
Al recibirle el vaso rozaron sus dedos se puso nerviosa y cayó sobre su blusa,
De inmediato, él le pasó una toalla. Sus senos se pronunciaban erectos.
Ella pasaba la toalla sobre la blusa, el chico cada vez se ponía más empalmado.
- ¿aún me deseas? Le preguntó él.
A qué viene esa pregunta cariño, no entiendo. – contestó haciéndose la extrañada.
- Perdona creo que no, llevamos rato charlando y te veo tan tranquila.
Debo estar tranquila, nuestro último encuentro aunque fue excitante, luego tuvimos una discusión como siempre. Por ti, por mí, no recuerdo bien.
- Si ya sé que eres de hierro y que poco te gusta follar, pero imagino ya tendrás tu amigo que te de placer. Yo sobro.
¿Tú la tienes? Por tus palabras deduzco que si.
Ella había puesto la toalla sobre sus piernas y sus manos acariciaban sus muslos, llegando hasta su vagina por debajo de ella.
- No es lo mismo, los hombres siempre buscamos con quien hacerlo así sea por un rato. Es nuestra condición. Te recuerdo mucho a ti.
- En fin, ya pasó lo nuestro
- No me deseas y yo aquí con esto como un tiro a punto de salirse de mi slip, tan solo por verte con esa tanga tan sensual, tan excitante.
¿De veras quieres saber si te deseo o no?
- Ya me da igual. Cuando te vayas sabré complacerme.
La chica quitó la toalla, subió las piernas un poco abiertas.
Él frente a ella la miraba, excitadísimo al ver aquella vagina entre la hendidura de la braga,
Brillosa.
Lo miraba sería, metió dos dedos en su vagina y los sacó chorreando sus fluidos.
Mira cómo te deseo, y hasta el sofá esta untado de mis fluidos ya que al hablar contigo no he hecho sino pensar en nuestros encuentros mojándome a más no poder.
Se acercó a ella tomando sus dedos e introduciéndolos en su boca, le encantaba volver a lamerlos era agradable su aroma.
Acercó la mano a su vagina e introdujo un dedo, entró suave porque estaba ella demasiado húmeda, lo hacía mientras lamía sus dedos.
Ella metió la mano entre su slip, tocando el glande que chorreaba gotas, metió mas la mano hasta tocar sus testículos, acariciando, apretando.
Sabían que se necesitaban, que se deseaban.
La recostó en el diván tocando sus senos prominentes, la besó.
Se encontraban sus lenguas jugosas, deseosas, lujuriosas. Ella no sacaba la mano de su slip, apretando fuertemente.
Él la abrazo fuertemente para sentir más sus besos, esos besos que lo hacían sentir impotente ante el deseo de negarse a ella.
Tomó el rostro de ella en sus manos, besaba suave, lamía sus labios con dulzura. Aprisionándose a su cuerpo, mientras quitaba su blusa.
Ella sacó la mano para abrazarlo, acariciando su espalda. Lo rodeó con sus piernas sintiendo su dureza sobre la vagina.
Él la besaba en su cuello, bajaba a sus senos rodeando los pezones con su lengua, uno y otro con un pequeño mordisco, halándolos. Bajo por su estómago hasta llegar a la orilla de la braga, allí su lengua jugaba. Fue a sus muslos con la lengua, no se le escapaba ningún punto sin recorrer. Ella se sentía desfallecer, cómo anhelaba esa lengua, esas caricias.
Ahora su boca besaba las bragas en la parte delantera, bajó un poco dando con la abertura de la misma, pasaba la lengua de arriba abajo tocando el clítoris y haciendo que ella respingara, cada vez se humedecía más y más. Metió la lengua en su vagina sintiendo como tenía microorgasmos.
Ella con los pies fue bajando su slip, hasta que quedó abajo. Se lo quitó para que no estorbara. Sintió la lengua de él muy adentro de su vagina, alzaba la cadera para sentirlo más, se estremecía a cada microorgasmo que tenía. Sus fluidos caían desde su vagina hasta el ano.
Se detuvo al sentir que estaba más excitada, la miró al rostro, ella tenía los ojos cerrados de la emoción, al abrirlos por sentir que había parado lo sintió a su lado de pié, ofreciéndole su pene, tan solo ladeó su cara y empezó a lamer el glande que goteaba.
La lengua rodeaba ese pedacito y se quería introducir por la pequeña rajadura que tenía, siguió hacia abajo rodeándolo siempre con su lengua, en círculos. Él cogiendo su cabeza hacía que entrara más su miembro en esa boca lujuriosa. Era un mete y saca que lo hacía lanzar suspiros.
Ella al sentir esa vena más pronunciada y el pene más caliente, la sacó.
La puso boca abajo, besaba su cuello de nuevo, su espalda, hasta llegar a sus nalgas, dándole pequeños mordiscos. Cogió su cadera y la levantó puso su glande en la vagina, jugaba a entra y sale, de arriba hacia abajo. La humedad de ella ayudaba a que se deslizara mejor.
¡ Métela ya! Gritó ella.
Él sonreía y la fue metiendo poco a poco, siempre agarrando su cadera, ella se movía al ritmo de su miembro. Gotas de fluidos y sudor caían al diván. Movía su pene de lado a lado, entraba y salía. Ella cada vez más excitada, gritaba:
¡asiiiii, dame más, te necesitaba!
¡toma, es todo tuyo! Decía él.
¡me vieneeeeeeeee, fuerte mas fuerte!!! Con movimientos de caderas más intensos.
Plas.
Plas.
Ahhhhhhhggggggg
Ahhhhhhgggggg
- Delicioso…si.. ahahah. Dejando escapar un largo suspiro ella.
El chico sacó su miembro de ella, muy firme. Pasó la mano por la vagina humedeciéndola de todos esos fluidos que derramaba al tener ese orgasmo. La llevó hasta su ano, frotándolo, puso su glande allí. Acariciaba la espalda de ella y besaba, mientras trataba de introducirlo por detrás, entró un poco, ella pegó un pequeño grito, pero no pudo escaparse la tenía bien sostenida de las caderas. Siguió introduciendo mientras ella escondía su rostro en el diván, hasta que entró todo. Paró unos momentos para que ella tomara fuerzas y evitarle sufrimiento
Cogió la cabeza de ella y volteó su rostro para besarle, movió su cadera introduciéndola mas, ella le mordió del dolor.
Él siguió dándole suavemente, pero estaba al tope. Ya ella no sentía tanto dolor e iniciaba un movimiento de cadera que lo hizo estremecer de pasión.
Agarró su cabello con suavidad y le dijo: me correré dentro de ti, sentirás mi leche caliente,
Sabrás cuanto te deseo aunque lo haya hecho con otras, eres especial para mi!
Ahhhhhhhhggggggg, asiiii mi reina!
Mordía los labios mientras eyaculaba dentro de ella, aprisionándola con sus manos hacia él.
Ella fue a darse una ducha, volviendo vestida. Él aun desnudo recostado en el diván.
- Dime algo, ¿has follado con alguien mas? – preguntó él.
Si lo hubiese hecho con alguien mas, ¿crees estaría aquí? – respondió.
- No te creo, te gusta mucho el sexo para no hacerlo. – dijo
Vuelve y juega, mejor me voy, que pases un resto de día fabuloso.- se despidió ella dándole un leve beso en los labios.
vago solitaria por estas mismas calles, senderos que recorro ahora sin tu compañía... las paso tal vez añorando cuando te tenía a mi lado en mis pensamientos, cuando sabía que me amabas, y no te separabas en ningún instante...
camino por ellas observando ahora el camino que piso, el color de las casas, las personas sentadas en las aceras y que reconozco como vecinos... el sonido de los carros y motos que aprisa dejan su humareda, el sol que deja marcas en mi piel... y el viento que juega con mi cabello, las lágrimas que pugnan por salir, sin encontrar una salida...
un corazón que siente en casa paso dado, una punzada que se hunde mas y arde como cuchillo en llamas sobre la piel...
Nos conocíamos desde muy jóvenes, pero nuestras vidas habían tomado caminos distintos. Nada hacía presagiar que el caprichoso destino volviera a acercarnos de nuevo, pero así fue. Las frustraciones de toda una vida y una inmensa tragedia volvieron a unir nuestras vidas y ello ha sido el desencadenante de haber llegado a esta situación.
Una serie de casualidades que abrió las puertas a mi fantasía desbordante y dio pie a llegar a la situación en la que nos encontrábamos ahora, uno frente al otro, con los torsos desnudos, con las miradas deseosas, nuestros volcanes de lujuria y pasión a punto de estallar, la imaginación desatada, pero la mente confusa por las malditas reglas sociales que esta sociedad nos ha impuesto en nuestro subconsciente.
Los hechos ocurrieron sin premeditación, simplemente sucedieron. Nuestra amistad resurgió vivamente y lo que, en principio, solo eran unas pocas horas compartiendo confidencias, fue, poco a poco, convirtiéndose en costumbre. Éramos simplemente dos amigos a los que les gustaba estar juntos, a mi me gusta mucho hablar y él parecía encantado de escuchar. Nos reuníamos todos los jueves, lo elegimos como nuestro “día” especial.
En uno de ellos él sugirió que le acompañará a verificar un pequeño problema que había surgido en uno de sus almacenes y así lo hicimos. El trabajo estaba llegando a su fin, solo le faltaba rematar un pequeño detalle fuera de la nave para el cual necesitaba mi ayuda, no había nadie más en la fábrica. Subí a la escalera de mano donde él estaba ya encaramado. El sol estaba en todo lo alto y el calor era evidente. Nuestros cuerpos se estaban rozando constantemente, ya que en la escalera de mano, no podíamos estar de otra manera. Nuestros fluidos corporales, se entrecruzaban, y nos sonreíamos en cada cruce. Bajamos los dos para cambiar la escalera de sitio, y en aquel momento, estalló una lluvia fina, persistente y fresca. Eran los aspersores de regar el jardín donde estamos trabajando. En un momento nos mojamos casi enteros. Era agradable la sensación de frescor al mojarnos con el agua, y más en un día caluroso como el que hacía.
Empezamos, casi sin darnos cuenta, a jugar con el agua que nos bañaba, empujándonos para mojar más al otro. Resbalé en el césped mojado quedando tendida boca arriba, con la camiseta completamente mojada y mis indiscretos pezones bien marcados, y su vista fija puesta en los mismos. Nuestras miradas se cruzaron, y no pude menos que ruborizarme, sentir vergüenza, por esa mirada lasciva, ansiosa y morbosa que le había lanzado. Él se percato de la misma y como si no pasara nada, me ofreció su mano tendida para ayudarme a levantar.
No sé que pudo pasar por mi mente en esos momentos, debió ser mi instinto salvaje…pero me jugó una mala pasada y en vez de izarme con su ayuda, le arrastré conmigo al suelo. Le venció fácilmente la sorpresa y cayó a mi lado riendo. Era un simple juego, pero no por ello pude dejar de observar como seguía fijo en mis pechos húmedos y ver crecer en su pantalón el deseo, muy a su pesar, ya que intentó disimularlo enseguida sentándose en el suelo buscando un sitio más seco.
Me puse en pie, mojándome, a sabiendas que sus ojos estaban clavados, como hipnotizados, en mis senos mojados cubiertos por la camiseta, que no ocultaba ya nada. Me dirigí hacia él, apareciendo por medio de la lluvia quitándome la camiseta chorreante. Sus pantalones no podían ya disimular el crecimiento experimentado por esta visión. La imaginación me desbordaba. Los cuentos de las mil y una noches, se me quedaban pequeños. Sus miradas disimuladas de mis pechos hacia mi bajo vientre, no me pasaron desapercibidas, lo que provocaba aún más su desbordamiento, entre la hinchazón y la cintura del pantalón que parecía querer aflorar al exterior. Me fui acercando lentamente, para tener tiempo a dejarme el pecho desnudo, antes de llegar a su altura, recreándome por la situación, como la fiera que acecha a su presa relamiéndose la boca, observando a su presa a sabiendas que está ya indefensa. Al llegar a su altura, le pregunté si le molestaba que estuviese así, a lo que respondió tontamente, que no, que en absoluto, mientras se levantaba viniendo hacia mí y cuando nuestros cuerpos estaban prácticamente pegados, simplemente me miró directamente a los ojos.
No dijo nada, solo nos miramos. Me sonrió. Yo sonreí a su vez nerviosamente, con la mente liada en pensamientos contradictorios. Absorta en ellos, no me di cuenta, que poniendo su mano sobre la mía, había comenzado una danza excitante, sobre mi cuerpo. Su mirada me pedía con ansiedad, que nuestras bocas se fundieran en una sola. Sabia, que si eso ocurría, ya no habría vuelta atrás. Un torrente de sensaciones recorría mi mente y mi cuerpo. Su mirada no se apartaba de mis ojos, como deleitándose de lo que veía en ellos, deseo, lujuria, ansiedad, morbo,..........y temor. Yo era conocedora de su falta, de su ansiedad. Hacía casi dos años, que no mantenía relaciones, y su deseo, agazapado, reprimido durante ese tiempo, estaba aflorando salvajemente. Él era conocedor a su vez de mi lívido, de mi abstinencia obligada, de mis necesidades, pero en mi cabeza luchaban las dos opciones.
Siempre había sido el protagonista de mis fantasías sexuales, mi oscuro objeto del deseo. Pero por otro lado, era, sobre todo, mi AMIGO y para nada quisiera que eso cambiara nunca. ¿Qué hacer??
¿¿Nos dejamos llevar por nuestros cuerpos deseosos de placer??
aquella que cerré por creer que había encontrado al verdadero amor...
Acercándome despacio, noto está llena de telarañas, polvo y gotas marcadas,
al pegar mi rostro en ella...
Limpiaré esa ventana tal vez en un día o en muchos meses, pero tratando quede bien clara y transparente para que no lastime a los ojos haciéndoles llorar...
la aseo. Sí, la aseo.
No para que entre otro amor, no...
Quiero ver con mas claridad el mundo, los paisajes... Para que mi vivir sea muy sonriente y poder seguir viviendo.
Siempre con la frente en alto sin arrepentimientos, mucho menos lágrimas... Mirar el agua que cae del cielo, observar la luna, los caminos sin querer gritar por un amor...
hoy te dije adiós... un adiós como el que se le da a un ser que fallece, con dolor en el alma y el corazón con tortura de saber que no te veré mas. un adiós... sin lágrimas.
ese adiós que se veía llegar, que lo atrasaba día a día con la esperanza de que volvieras pidiendo recuperar lo vivido. con este adiós, un pedazo de mi se va tras de ti, pero no debo cortar tus alas.
llegó el adiós que nunca hubiese deseado llegara, que tal vez lo necesitábamos. Adiós.....
Sonicha(d.r.a.)
como duelen los recuerdos, como duele haber entregado, desafiado, quedar sin cariño para uno mismo. se que di todo de mi y tal vez recibí algo de ti; desafié al mundo entero. te defendí con garras de oso, te mostré a todos, porque eras todo para mi. Quizás amé con locura, perdiendo la cordura pero, llegó el momento en que tenías que jugártela por mi, y huiste! me di cuenta que era yo quien amaba por los dos, que estaba en deuda conmigo misma y que tal vez urdía una mentira para sentirme bien, que te aferraba a mi, inventando una historia que no existía... sin embargo me queda algo en claro. me sé amar! que me quiero como soy y que siempre sabré amarme tal vez mis alas estén lastimadas y duela, pero ellas sanarán y volarán mucho mas alto, mas fuerte y con más ahinco! Sonicha(d.r.a.)