crees que has encontrado a la persona ideal, perfecta.
Brindas cariño, amor, lealtad, te llenas de alegría,
piensas una y mil maneras de hacerle feliz,
luchas por hacer realidad su felicidad.
Vives por y para esa persona amada e
inclusive te olvidas de ti…
Cuando todo desciende sin parar en algún
puerto clave de reconciliación,
sientes ese descenso, luego el golpe en un punto final
y solo te queda un sitio llamado Soledad.
Notas su ausencia,
te fundes en un río de lágrimas incontenibles,
vives perdido en la tristeza con esperanzas
de revivir ese amor que has amado tanto.
No existe tiempo,
es imposible salir de ese infierno en que vives.
Pero llega el momento en que te das cuenta
que vales mucho...
que la otra persona solo vivía su vida social,
vivía para sí misma en su mundo
en el cual no entrabas tú.
Te das razones para vivir, para ¡levantarte!.
Quieres seguir adelante, poder vivir,
hacerlo con o sin razones,
volver a amar tratando de no cometer los errores pasados,
recordar que te olvidaste de vivir.
Ahora solo queda perdonar y perdonarse,
salir del hoyo profundo y no dejar de vivir...
amando.
Sonicha
No hay comentarios:
Publicar un comentario